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Wilhelm Furtwängler: Director alemán odiado por el judaísmo


Sinfonía No. 9 de Beethoven, 1942

Por Lucía Hernández Soria

Wilhelm Furtwängler ha sido uno de los mejores directores de orquesta cuya habilidad lo llevó a ser la máxima figura para la interpretación de Ludwig van Beethoven, sin embargo quedó desplazado por los rumores en su contra por su participación cultural dentro del Tercer Reich.

Wilhelm Furtwängler MinisterioG 2Su formación académica inició a edad temprana por la influencia de su padre Adolf Furtwängler, el arqueólogo más importante de Alemania y uno de los historiadores de arte más prominentes en el estudio de la escultura griega, y de su madre la pintora Adelheid Wendt, quien arregló su instrucción con el organista  Josef Gabriel Rheinberger músico de la Corte Real, más tarde bajo la tutela del compositor y arreglista Félix Josef von Mottl consolidó su carrera como director de orquesta ayudado por el también compositor Siegfried Wagner, hijo de Richard Wagner.

En 1906, con tan solo 20 años de edad, tenía a su cargo la dirección de la Orquesta Estatal de Berlín y la famosa Staatsoper Unter den Linden (Ópera bajo los tilos) en la que sucedió a Richard Strauss, en 1920 se convirtió en el relevo de Arthur Nikisch de la importante Orquesta de Gewandhaus en Leipzig y de la Orquesta Filarmónica de Berlín, con la que condujo la gala del día del Potsdam el 21 de marzo de 1933 con la obra “Los maestros cantores de Núremberg” de Richard Wagner, en la que fue contactado por Joseph Goebbels para que se hiciera cargo de uno de los proyectos más ambiciosos del nacionalsocialismo: rescatar la música clásica alemana y hacerla un elemento de culturalización a gran escala.

Aun cuando Furtwängler pertenecía al ultra conservadurismo wilhelminista de tendencia imperialista, este accedió a colaborar artísticamente con el gobierno del Tercer Reich, lo que le convirtió en el director favorito de Adolf Hitler por su alta expresividad en la ejecución de piezas wagnerianas y su exquisito control de la orquesta que maravillaban a los presentes de sus conciertos, sin embargo, diferencias personales con Goebbels en 1934 hicieron que casi renunciara a estos puestos por lo que exigió minimizar el trato personal entre ambos. Entre las suposiciones de los motivos que originaron esta disputa se encuentran las diferencias en la dirección artística o el cortejo de Goebbels a la esposa Furtwängler.

Durante esta época la carrera de Furtwängler sirvió a la propaganda y a la difusión cultural quedando grabaciones y registros fílmicos de sus conciertos, lamentablemente el material conservado es mínimo debido a la destrucción del mismo tras la guerra. Como vice-presidente de la Música de Cámara del Reich llevó los conciertos de música clásica al aire libre especialmente a las zonas obreras, con lo que ayudo a popularizar a Beethoven en el gusto del pueblo alemán, por ser este su compositor favorito en el que dedicó el perfeccionamiento de su estilo.

La posguerra trajo un periodo de humillación publica, principalmente por hacerlo objeto de la “desnazificación” donde su talento fue degradado como si se tratase de un artilugio publicitario, mientras que se le cuestiono el por qué apoyó el nacionalsocialismo, Furtwängler tan solo agrego en su audiencia que: “El temor de que se utilizaran indebidamente [las interpretaciones] para fines de propaganda del partido, fue aniquilado por el bien mayor de preservar la música alemana a medida de los posible. Alemania necesitaba de esto para salir de su profunda miseria y huir habría sido una fuga vergonzosa. Después de todo, soy un alemán y digo lo que pienso en el extranjero. No me arrepiento de lo que he hecho por el pueblo alemán”.

Tras varios juicios en su contra, los cargos fueron desestimados por la falta de evidencias, al mismo tiempo que sus composiciones fueron presentadas en Estados Unidos, por lo que se le solicitó que tomara el cargo de Director de la Orquesta Sinfónica de Chicago. Sin embargo, esto provocó una intensa campaña en su contra por parte de la Organización Cultural Judía de Estados Unidos, la que lo describía como uno de los “monstruos de la decadencia cultural”, a esto se le unió  el periódico New York Times al dar difusión de las declaraciones públicas de sus detractores, tal es el caso del Rabino de Chicago Morton Berman que dijo: “Furtwängler prefiere jurar lealtad a Hitler. Aceptó estrechar la mano de Hitler en su reelección como director de la Orquesta Filarmónica de Berlín. Él era constante en su servicio al ministerio de la cultura y de la propaganda de Goebbels… El ahorro simbólico de unas cuantas vidas judías no excusa el Sr. Furtwängler de la participación oficial, activo en un régimen que asesinó a seis millones de judíos. Furtwängler es un símbolo de todas esas cosas odiosas de lo que le ha sucedido a nuestro pueblo y debe pagar un precio”.

El violinista de origen judío Yehudi Menuhin junto con su padre el escritor anti sionista Moshe Menuhin fueron los principales defensores de Furtwängler, lo que les valió el rechazo de la comunidad judía al considerarles traidores de la “memoria del holocausto”, pese a esto Yehudi Menuhin se convirtió en uno de los solistas más importantes que interpretaron piezas wagnerianas bajo la dirección de Furtwängler. Los pianistas Arthur Rubinstein y Vladimir Horowitz encabezaron a lo largo de sus vidas una serie de campañas en contra de estos músicos y de todo aquello que consideraban vinculado al nacionalsocialismo, llegando al punto de negarse a ejecutar piezas de Wagner porque al “tocarlas revivía el terror de las víctimas del holocausto”, aun cuando ambos se encontraban en Estados Unidos durante la guerra.

“Fue víctima de rivales envidiosos y celosos que tuvieron que recurrir a la publicidad, al desprestigio, y a la calumnia, a fin de mantenerle [a Furtwängler ] fuera de América para que pudieran seguir con su feudo privado. Fue víctima de los peces chicos y almas insignificantes entre los artistas de conciertos, que, con la intención de obtener un poco de publicidad a nivel nacional, unida a la causa de idealistas profesionales bajo el mando de los intereses judíos, contrataron manos que irresponsablemente asaltaron a un inocente, humanista y un hombre amplio de mente”,  enfatizó  Moshe Menuhin cuando su hijo fue señalado como un conspirador anti-judío por su unión artística a Furtwängler, estos conflictos le llevarían mas tarde a publicar su obra “Los críticos judíos del sionismo”, libro que aun se encuentra censurado en varios países.

Wilhelm Furtwängler realizó una extensa gira por Argentina, Chile e Italia hasta que en 1952 regreso a la Orquesta Filarmónica de Berlín con la que realizó brillantes ejecuciones en magnas presentaciones de Vier letzte Lieder (las cuatro últimas canciones) de Richard Strauss y Der Ring des Nibelungen (el anillo del Nibelungo) de Wagner. Permaneció en este cargo hasta su muerte por neumonía en 1954, sucediéndole en la dirección su rival Herbert von Karajan.

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